Menos estudiar de memoria y más estudiar con imaginación

Imaginación para hackear tus estudiosQuizá sea la tarea de memorizar los apuntes y el contenido de las lecciones para un examen o cualquier tipo de prueba, una de las labores más ingratas y que más esfuerzo requieren de todo estudiante.

Seamos francos. Memorizar es una lata. Casi una tortura.

Convendrí­a ir cambiando el chip y estudiar de una manera más agradable e imaginativa. ¿Tal cosa es posible?

¿Te has fijado que recuerdas ciertas cosas mejor que otras? Recordamos más fácilmente todo aquello que nos gusta, que nos emociona (también lo que nos aterra): recordamos perfectamente nuestro primer beso de amor pero ya apenas nos acordamos de hacer una raí­z cuadrada. Las raí­ces cuadradas no emocionan nada, claro J

No podemos hacer que tus apuntes, las lecciones y los libros de texto infumables que tienes que empollar sean más emocionantes que una montaí±a rusa sobre un rí­o de cocodrilos. Olvida eso.

Pero la memoria tiene un atajo poco transitado por los estudiantes. Ese atajo es la imaginación, que es prima, casi hermana, de la creatividad.

Se trata de que toda aquella información que tienes que estudiar la asocies a hechos o recuerdos imaginativos, a relatos inventados, a imágenes realmente difí­ciles de olvidar pero de muy fácil asimilación. Es el caramelo con el que le estás dando un trago de puré amargo al cerebro, y te aseguro que el cerebro es un goloso que se lo come todo. Le estás introduciendo información valiosa (y tal vez tediosa) disfrazada de algo molón y atractivo.

Nosotros te dimos algunas ideas para aprender más deprisa y con mayor calidad usando la creatividad. Tu propia imaginación puede replicar esas ideas, transformarlas y crear nuevas ví­as para aprender y memorizar sin que se te descomponga el bulbo raquí­deo.

Hay miles y miles de caminos: hay autoví­as de varios carriles y sendas estrechí­simas y retorcidas. ¡Solo hay que atreverse a explorarlas! Y primero a descubrirlas, claro.

Rufo imagina ser un gran cineastaAhora bien. Muchos diréis: “Oye, Vago. Yo es que no tengo imaginación. Nací­ sin eso. ¿Cómo se gana la imaginación?, ¿cómo se hace una persona creativa?”

No sé si me meto en terrenos pantanosos de psicólogos y estudiosos del coco humano, pero yo te dirí­a que la imaginación se adquiere como adquiriste tu habilidad para montar en bicicleta o para nadar. Poniéndose a ello y practicando.

La creatividad está latente en todos nosotros y realmente brilla cuando la ejercitamos, cuando no la dejamos ni descansar.

Ahora te proponemos unas pequeí±as ideas para que entrenes tu lado más imaginativo. Quizá eso te sirva para modificar tus pautas de aprendizaje y crear técnicas de estudio que potencien muy positivamente tu productividad como estudiante.

Una libreta siempre cerca

¿Cuántas buenas ideas se te han escapado por no tener al lado papel y lápiz? Ahora tienes míºltiples formatos para retener todo aquello que pase por tu cabeza a la velocidad del relámpago: una nota en tu smartphone, una app que grabe tu voz, un simple WhatsApp a ti mismo, etc, etc. Sé imaginativo en las formas de ser imaginativo.

Alimenta a la criatura

¿Qué crees que puede producir un terreno que no has sembrado? Seguramente cardos y malas yerbas. Así­ es nuestro coco. Hay que estar proporcionándole continuamente combustible a esa llama que es la imaginación. No dejes de leer todo tipo de cosas, en los libros, en la web, etc. Ve muchos ví­deos: la riqueza del multimedia en Internet es infinita. Y sobre todo, si puedes, viaja: no hay mejor madera para la caldera de la creatividad.

Escribe sobre tus sueí±os

Esa “vida paralela” que llevamos mientras dormimos es una fuente inagotable de imágenes poderosas. Unas las olvidamos y somos incapaces de recordarlas al despertar. Pero otras nos persiguen durante el dí­a porque han superado la barrera del inconsciente. Aprovéchate de ellas, apunta ideas , reformíºlalas, asócialas a contenidos relacionados.

Fija tu atención

Es un ejercicio de concentración sobre un objeto determinado. Olvida todo lo demás. ¿Qué te sugiere ese objeto? ¿Para qué sirve? ¿De qué color lo pintarí­as? ¿En qué crees que podrí­a transformarse si lo tocase una varita mágica? Recupera al nií±o que llevas dentro.

Destroza tu rutina

No sé si serán de horóscopos compatibles, pero la rutina y la creatividad no forman un matrimonio bien avenido. Te proponemos que hackees tus hábitos más sólidos, tus costumbres más sagradas, porque solo así­ te asaltarán ideas nuevas. Renuncia un poco al confort de una vida tranquila y ponte en dificultades para exprimir tu cerebro y hacer que éste busque soluciones. La vida es solucionar problemas, vagos ;-)

Descansa

Si la rutina y la imaginación no se llevan bien, no te digo nada sobre el cansancio. Es muy difí­cil verlos juntos. Quizás sean las vacaciones una de las épocas del aí±o más adecuadas para que ensayes métodos disruptivos de estudio. Estás más relajado, menos machacado por esa rutina de las clases y con más tiempo para dedicarte a crear

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