El crecimiento de la tecnología, su expansión y alcance en nuestras vidas, hacen que muchos debates metodológicos carezcan de sentido.

Hoy, por ejemplo, es indudable que Youtube juega y jugará un papel indispensable en la educación del siglo XXI.

Es en serio.

Es tarde para decidir si los distintos actores de la comunidad educativa deben acercarse a la tecnología audiovisual para impartir clases, recibirlas, o para aumentar el alcance de sus creaciones y publicaciones académicas, o bien atenerse a los métodos tradicionales de pizarra y tiza para arañar algo de atención de unos alumnos sobreestimulados por los videojuegos. La victoria del vídeo, como herramienta tecnológica aliada de muchos centros educativos, es absoluta.

Muchas veces os hemos hablado de iniciativas gratuitas como los MOOC o como OpenCourseWare, donde se publican valiosísimos materiales académicos de forma totalmente abierta y accesible por prácticamente todo el mundo. Enormes, magnos y loables repositorios educativos promovidos por las mejores universidades del mundo o por iniciativas privadas (como la de Khan Academy) que tienen en el vídeo, su principal medio de transmisión, alcance y relación con los más variopintos y recónditos alumnos.

Y en la Educación reglada, en la oficial, en relación a las clases a las que vamos tú y yo todos los días, tendremos ocasión de hablar largo y tendido en este blog sobre “flipped classroom” (la clase volteada, o dada la vuelta) y nos haremos eco de muchos de los postulados de profesores que están introduciendo el vídeo en su metodología educativa diaria, como es el caso del profesor Raúl Santiago y compañeros de blog.

Pero hoy queremos analizar la otra cara de la historia. Alumnos, estudiantes, que iniciaron un buen día su canal de Youtube para hablar de forma espontánea de sus intereses, aficiones, contando en vídeos cortos simples fragmentos de su vida o creaciones intelectuales comunicadas a través de este formato digital, y que han logrado reunir cientos o miles de suscriptores que siguen, visionan y esperan con total devoción cada nueva pieza.

¿Tienen los Youtubers estudiantes también su papel en la educación del futuro?

Nosotros estamos seguros de que cualquier consejo de estudio que dé cualquiera de estos youtubers impacta en nuestros jóvenes alumnos más que la clase magistral de un sabio catedrático.

Tienen más llegada (más reach o alcance), hablan como ellos, y utilizan el medio donde los propios alumnos pasan más horas: Youtube.

En este sentido, Youtube, el gigante audiovisual perteneciente a Google, ha acaparado el papel referente en materia de vídeo online y está centrando la visibilidad como plataforma donde los usuarios suben sus creaciones, después de unos años de lucha con otros actores como Vimeo o Dailymotion. De ahí que apenas tenga sentido, tampoco, usar la expresión vloggers, para designar a los “vídeo-bloggers“, si la herramienta, la plataforma, el medio principalmente usado tiene un nombre propio tan claro, tan distinto.

Y algo no se le puede negar a esta gran plataforma de vídeo: el haber permitido que se flexibilice y potencie al máximo el intercambio de conocimiento (tanto experto como “amateur”) en todo tipo de áreas.

Es Youtube la plataforma elegida por Teresa Macetas (Teresa Sanz), la estudiante de Derecho zaragozana que sale en el vídeo de cabecera. Pero te presentamos también otros ejemplos de Youtubers con mensaje centrado en la mejora de tu organización y de tu tiempo de estudio:

RoenlaRed nos cuenta cómo evitar la principal tentación de un estudiante: la distracción…

Katie Angel quiere ser médico algún día y para eso hay que sacar buenas notas, ser el mejor de clase

Andrea nos dice cómo tomar buenos apuntes:

Cristina, de Tiempo entre Papeles, nos ofrece un especial de vídeos donde recopila toda su experiencia “estudiantil” para organizarte mejor:

Bueno. Hay muchísimo que ver en Youtube. Esto es solo una pequeña muestra.

En fin, que, te guste o no, esto es tendencia, y va a más…

¿Crees que el fenómeno Youtube en las aulas no tiene futuro? ¿Piensas que el vídeo sería el canal idóneo para acceder a las nuevas generaciones de alumno? ¿Merece más la pena preservar los métodos tradicionales porque tanto progreso no es positivo? Tienes abiertos los comentarios… ;)