Hoy en día, debido a la pésima situación laboral en la que nos encontramos, los procesos de selección a la hora de conseguir un empleo se han vuelto más estrictos y rigurosos. Ahora ya no solo se necesitan conocimientos y experiencia sino que también se demandan unas capacidades y aptitudes concretas en el candidato dependiendo del puesto de trabajo al que se aspire.

Los test psicotécnicos son una prueba cada vez más habitual en los procesos de selección, ya que con ellos es posible obtener un perfil psicológico del candidato. Normalmente nos sentimos intimidados por este tipo de pruebas debido a que no sabemos muy bien a qué vamos a enfrentarnos. En muchas ocasiones las personas que presentan mejores currículums quedan descartadas en la primera fase del proceso por no superar el test psicotécnico, pero esto no es debido a su dificultad sino que es consecuencia de ese desconocimiento.

Lo primero que debemos saber es que los exámenes psicotécnicos son utilizados para medir nuestras capacidades, como son la atención, la memoria, destrezas numéricas y lingüísticas, etc. Son utilizados a la hora de seleccionar personal en una empresa, son indispensables en ciertas oposiciones, sirven como pauta de inteligencia en colegios e institutos y son una buena herramienta de entretenimiento para muchos. Seguramente la mayoría de vosotros ya os habéis enfrentado a uno de ellos sin saber claramente su valor. Pues bien, los exámenes psicotécnicos estimulan nuestras habilidades y mejoran nuestro cociente intelectual.


Para vencer los principales errores que se cometen en estas pruebas no es necesario el estudio, sino simplemente un poco de entrenamiento. No debes tenerles miedo, no son difíciles, solo requieren mucha práctica. Que no estés preparado para pasar una prueba de este tipo no quiere decir que seas ignorante. Por tanto, no te preocupes, todos contamos con capacidades, lo único que tenemos que conseguir es ejercitarlas, y eso se consigue realizando muchos tests.

Para empezar a adentrarse en este mundillo primeramente necesitamos saber qué capacidad es la que mide cada uno de los diferentes tipos de test y cómo trabajarla. Como desde el Rincón del Vago siempre queremos hacerte la vida más fácil, no podrían faltar unos pequeños trucos para potenciar cada una de las diferentes aptitudes necesarias para enfrentarse con éxito a un test psicotécnico:

-Aptitudes verbales: Se basan en ejercicios de ortografía, sinónimos, antónimos, semejanzas verbales…
Para salir bien parado de esta prueba debes repasar vocabulario, términos sinónimos y antónimos y palabras de ortografía dudosa. Da un pequeño repaso a las reglas ortográficas, como la acentuación y los diptongos e hiatos, y revisa aquellas palabras en las que dudes a la hora de escribir, como pueden ser palabras con doble “C” o con “X”, aquellas que se escriben con “B” o con “V”, repasa los usos de la “G” y la “J”, de la “LL” y la “Y”, etc.

También puedes proponerte pequeños juegos mentales buscando sinónimos y antónimos de palabras que tú elijas y utilizar el diccionario para buscar aquellos términos que desconozcas. De esta forma, además de estar preparado para esta parte de la prueba incrementarás tu vocabulario.

-Aptitudes Numéricas: Este ámbito trabaja con operaciones y problemas numéricos de razonamiento básico.

Practica operaciones con decimales, reglas de tres, porcentajes… y repasa el orden de prioridad de operaciones (paréntesis-corchetes-multiplicación- suma-resta…). En nuestra vida diaria encontramos números por todas partes, en calendarios, en precios, en matrículas, en medidas y cantidades… Juega con ellos y proponte metas.

- Aptitudes de Razonamiento: Son ejercicios de serie, bien de números o letras, bien de objetos o figuras.

Esta puede ser una de las pruebas que más difícil os resulte, ya que en la solución de estos ejercicios puede influir cualquier tipo de operación matemática: sumas, restas, multiplicaciones, divisiones… Las series de letras suelen ordenarse siguiendo el abecedario y deberás averiguar si necesitas eliminar alguna letra, saltarla o repetirla. Pueden pedirte cualquier cosa relacionada con la serie. Con los dibujos y los objetos pasa exactamente lo mismo, deberás aplicar la lógica. Para mejorar en esta parte de la prueba deberás practicar mucho, resuelve todos los ejercicios que puedas.

- Aptitud administrativa: Esta parte se encarga de valorar nuestra capacidad de ordenación alfabética, nuestra resistencia a la fatiga y la detección de errores.

Estas pruebas son más sencillas que las anteriores pero hay  que prestar mucha atención. En esta parte se cometen muchos errores debido a pequeños despistes, no debes pasar nada por alto. La prueba puede consistir en contar imágenes o buscar un tipo de símbolo. Lo único realmente necesario para aprobar esta parte será tu propia concentración. Tómate tu tiempo, lee y observa todo con detenimiento, piensa y razona con inteligencia.

- Aptitud de retención: Trabaja nuestra memoria visual, auditiva y lectora.

Si se te da bien memorizar objetos, imágenes, símbolos o palabras contarás con mucha ventaja en este ámbito. Observa con detenimiento algún objeto o alguna persona e intenta después reproducirla. Tras haberlo pensado bien, compárala de nuevo con su original y revisa tus errores. Repite la operación dando cada vez más detalles hasta su completa memorización.  Ten paciencia, si te concentras debidamente acabarás consiguiéndolo. Tras unas cuantas prácticas notarás mejoras inesperadas.

- Aptitud mecánica: Consiste en resolver problemas mecánicos.

Esta prueba no aparece en todos los test psicotécnicos, sino solamente en aquellas pruebas realizadas en un campo laboral determinado. Se trata de resolver problemas relacionados con palancas o engranajes y debes tener en cuenta la fuerza, el peso, la dirección… Este tipo de pruebas permiten medir nuestra destreza y habilidad.

Sabiendo esto, podrás ir relajado al examen. Intenta ir descansado y deja de lado las preocupaciones, tu mente debe estar abierta. Si aún conociendo todos los tipos de pruebas a las que tienes que enfrentarte te sientes inseguro, sigue estos consejos:

Antes del examen

1. Lee atentamente las instrucciones de la prueba.

2. Pregunta todo aquello que no tengas claro.

En el examen

3. Echa un vistazo rápido al examen para ver el número de preguntas de la prueba y como están repartidos los temas.

4. Planifica tu tiempo. Normalmente dan 40 ó 60 minutos para resolver todas las cuestiones.

5. Realiza primero las preguntas en las que no tengas ninguna duda, de esta forma evitarás agobios. No olvides que lo importante no es contestar el mayor número de respuestas posibles, sino contestar todas las que sepas de forma correcta. Si aquellas que estén mal contestadas restan puntuación es preferible dejarlas en blanco si no se saben con seguridad.

6. No mires el reloj e intenta concentrarte en lo tuyo. Estate tranquilo y no dejes que los demás capten tu atención. Conocemos casos de suspenso debido a las prisas pero nadie ha suspendido todavía un examen por haber terminado el último.

7. Debes pensar cada pregunta y elegir la que sea siempre más completa. Por ejemplo, si te encuentras con estas dos posibles respuestas correctas en una pregunta, ½ o 0,5, se recomienda decantarse por 0,5.

Sabiendo esto y teniendo en cuenta los pequeños trucos que os hemos enseñado podrás fortalecer tu memoria, estimular tus cálculos y dominar tus nervios. Pero no olvides que lo único realmente importante eres tú. Sé paciente, positivo y confía en ti.

Autor: Adrea Diez