Equilibrio de ocio y estudio en la rutina de las clases

Equilibrio entre fiesta y estudiosQue “la virtud está en el medio” es algo que ya sabemos por aquel crack de la sabiduría práctica que era Aristóteles. Decía el sabio griego que la prudencia consiste precisamente en alejarse de los extremos viciosos para administrar de forma justa nuestros deseos y nuestras necesidades.

Ese equilibrio racional y justo es también preciso en tus estudios. Los vicios extremos del estudiante serían, claro está, por un lado ser un golfo que nunca estudia y, por el otro, ser el típico empollón sin vida social que nunca se despega de sus apuntes.

¿Te apetece que encontremos ese punto virtuoso de todo buen estudiante?

Vamos a darte las claves para que inicies un camino de equilibrio, disfrutando de la vida y de tu juventud a la vez que emprendes el difícil camino que terminará en tu graduación o adquiriendo sucesivos retos formativos a lo largo de toda tu carrera profesional. Porque ten claro que nunca se deja de estudiar. Estamos siempre en continua formación…

Consideramos clave estos 5 puntos, que van a ser las referencias cartográficas cuando te sientas perdido o a la deriva hacia uno u otro extremo (vicioso) de tu rutina estudiantil:

Detecta si te diviertes

Ya te dijimos que el aburrimiento en las clases es preludio de un posible fracaso escolar o en tu formación posterior. ¿Cómo obtener energía para afrontar la rutina si no te diverte lo que haces, si no te emociona siquiera un poquito? Encuentra tus estudios ideales, ve a un orientador y coméntale para qué sientes que has nacido y qué profesión te gustaría ejercer o qué retos sueñas en lograr.

Fomenta tu lado productivo

Por otro lado, muchas veces, y lo repetimos desde hace ya años, se cree que estudiar más es igual a estudiar mejor. Esto es completamente erróneo. Nosotros queremos que estudies menos tiempo pero que ese tiempo de estudio sea de mejor calidad, de forma que realmente lo que aprendas cale en ti y lo incorpores definitivamente a tu cultura, a tu acervo. Esto solo se consigue usando técnicas de productividad (tienes múltiples lecturas sobre ello en este blog y otros grandes sitios web) cuyo resultado final es que van a centrarte en lo que hay que hacer para que lo hagas, eliminando distracciones y pensamientos superfluos que te apartan de tu objetivo. De esta manera, al final, siempre tendrás más tiempo libre para ti mismo.

 

Demasiadas cosas

Vacía tu memoria

¿Cómo vas a relajarte si todo lo confías a tu memoria? Fechas de exámenes, citas, revisiones de notas, agenda escolar, tareas en tu piso de estudiante… ¡un horror! Dale descanso a esa cabecita y anota. Anota cosas, citas, eventos, tareas. Sírvete de un bloc de notas o de cualquier aplicación para tu smartphone que te ayude a organizar tus quehaceres con fluidez. Se detecta enseguida a un alumno cansado o desmotivado cuando empieza a olvidarse de cosas, cuando la cabeza ya no le da para más. Despéjate del estrés de llevarlo todo en tu memoria y no te obsesiones. Delega en apps de lo más chulas o en un simple cuadernillo para tomar nota de todo eso.

Examina tus prioridades

Los japoneses llaman “ikigai” al motivo para levantarse cada mañana. Fijaos. Es algo grande. Tienen una palabra específica para denominar a eso que hace que cada mañana saltes de la cama con energía porque quieres lograr algo, un reto, llamémoslo así. Claro, lo preocupante es que no tengamos ese motivo. En ese caso, a lo mejor convendría volverse a la cama, que se está muy bien. Si no tienes un motivo que te haga levantarte de la cama, ¿no sería mejor permanecer en ella? Como habréis detectado, esto es ironía. Es preciso que encuentres tu “ikigai” y que vuelvas a él cuando estés más desorientado o cansado, porque por sí solo ya es uno de los motores que te puede impulsar a lograr tus retos y a decirte el camino más apropiado.

Aparece el cansancio

Notas que la rutina ha impactado en tus ganas de continuar y el día a día se te hace más pesado, como si alguien hubiera puesto libros de más en tu mochila. El cansancio es uno de los primeros síntomas que avisan de que no vas por buen camino. Si te has volcado demasiado en los estudios pasando noches en vela, respirando siempre el mismo aire de tu habitación aislada y hablando siempre de los mismos temas, date un respiro. Sal, haz ejercicio, queda con los amigos para salir el fin de semana. Si nos has parado de salir por las noches, por las tardes, por las mañanas, si no has aparecido por clase por estar en el bar de la esquina con amigotes y al sentarte a estudiar todo te cuesta un triunfo, date también un respiro. Duerme más, lee un libro que te guste, recupera poco a poco hábitos saludables para que luego centrarte a estudiar te cueste menos.

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