Ansiedad en los exámenes, un mecanismo de supervivencia

Ansiedad ante los exámenesA medida que se aproximan las fechas fatí­dicas de los exámenes vamos descubriendo ciertos enemigos en nuestro interior que nos incomodan bastante: la ansiedad, el miedo, o la culpa, por poner unos ejemplos.

Normalmente no recibimos a los exámenes como una oportunidad de demostrar nuestra valí­a sino como un obstáculo terrible que hay que sobrepasar para continuar con la vida normal del curso o como la prueba final antes de abandonarnos a unas descansadas vacaciones.

Quizás demos a los exámenes una importancia desmesurada y de ahí­ que, a veces, los abordemos con una ansiedad incontrolada o con un miedo insuperable.

¿Cómo podemos vencer a estos enemigos?

Te proponemos unos consejos para mitigar la ansiedad previa a los exámenes, de manera que puedas realizar las pruebas con la máxima tranquilidad y rendir mejor en su desarrollo. ¿Vienes?

El que planifica un examen tiene la mitad del mismo hecha

Drucker decí­a que planificar no significa necesariamente pensar en el futuro sino preparar mejor el futuro de lo que hacemos en el presente. Es decir, planificar ahora para evitar arrepentirte en el futuro. Ahora tienes tiempo de sobra para preguntar dudas al profesor, completar los apuntes, saber más o investigar sobre una cuestión esencial, etc, etc. Cuando el examen se acerca ese tiempo de planificación parece que entra en un embudo, achicándose hasta quedarse en la inminencia de unas horas que ya no te van a aportar nada. No vas a tener tiempo de reacción. Haz todo lo que puedas ¡ahora!

Hacer, la clave de todo

Y sí­, planificar es bueno. Es hasta bonito, si me apuras. Pero lo que cuesta es hacer. Y hacer es, concretamente, lo que hay que hacer. Mucha gente se atasca en el “para maí±ana dejo esto” y vuelve a posponer la tarea al dí­a siguiente. De esta manera, mucho va quedando para el examen, lo que te llevará a noches sin dormir, y a un   gran tapón de conocimientos sobrevolando tu cabeza. ¿Has tenido alguna vez la sensación de entrar en el aula del examen y decir ” ¡No me acuerdo de nada!”. Puedes evitarlo si te has ido marcando objetivos previamente y los has ido resolviendo con eficacia. La eficacia, vagos, al final significa “hacer”.

Llegar al examen en las mejores condiciones mentales

Y fí­sicas… Hay mucho que contar sobre lo que la salud corporal puede reportar a tu mente. Pero vamos a ser breves y aconsejarte que tengas hábitos saludables a lo largo de todo el curso para reducir los niveles de ansiedad previos a los exámenes y pruebas finales. En concreto, que mantegas una dieta sana evitando azíºcares innecesarios, comiendo mucha fruta y verdura (o más espinacas que el viejo Popeye), que hagas algo de deporte aeróbico o, como mí­nimo, salgas a caminar una hora al dí­a, y que descanses guardando al menos 6 o 7 horas de sueí±o reparador.

Relaja, que no es para tanto

El miedo es una emoción natural. Totalmente natural. El miedo es eso que nos mantiene alerta ante un peligro y está bien que nos pase. Si no tuvieses algo de miedo o nervios cuando llega un examen compruébate el pulso. Siempre que el “peligro” sea tal peligro. Magnificar un problema o sobredimensionar de forma terrible un examen solo va a servir para que te pongas más nervioso, nervios que te producirán más ansiedad y, seguramente, más miedo. No dejes que a través de esta bola tu cuerpo se colapse y seas incapaz de sostener el bolí­grafo. Estarí­a muy bien que encontrases un mecanismo de relajación los dí­as previos a las pruebas, a la Selectividad, a los exámenes de fin de curso. Es complicado gestionar esa ansiedad para que no se transforme en miedo que te paralice, lo sabemos, pero hay que intentarlo. Pasear, mantener conversaciones que te distraigan del problema, o probar técnicas de concentración pueden ser un buen remedio. Yo que tíº probaba ;)

La energí­a positiva contrarresta la negativa

Lo que te decimos es que la ansiedad y el miedo suelen magnificar el problema. Y a lo mejor no es tan problema. ¿Y si piensas en los efectos positivos de superar el examen? Oye, vas a estar más libre, a lo mejor puedes descansar unos dí­as, irte de fin de semana, o de vacaciones de verano sin ninguna asignatura, sin remordimiento, o vas a tener una buena nota y te vas a poder matricular en la Universidad deseada… ¡miles de buenas cosas! Y todo eso, está también en ti, en tu interior, como lo está el miedo. Tenemos el potencial también de sacar lo mejor de nosotros y la energí­a más positiva que infunde motivación. Las sensaciones positivas reducen los niveles de cortisol al ridí­culo y te proporcionan endorfinas de bienestar.

Como siempre decimos los vagos, ¿para qué estar mal pudiendo estar bien?, ¿verdad? ¿Por qué someterte al miedo y a la ansiedad ante un examen, pudiendo ir a las pruebas con una mentalidad a prueba de bombas, ánimo positivo y una gran preparación?

Piénsalo. Tuya es la clave.

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