Tu esfuerzo verá sus frutos. Dosis de esperanza para estudiantes sin norte

Esfuerzo que tendrá frutos mañanaAmigos vagos, aclaramos que lo que te vamos a decir no es ninguna ley Matemática. Su estricto cumplimiento no asegura un resultado cierto y exacto, lamentablemente.

Pero sí tiene algo de empírico, en la medida que nos basamos en la experiencia humana, en el recorrido vital de muchas personas que han regresado de su éxito personal para decirnos, aconsejarnos, dibujarnos, sugerirnos (tómalo como quieras) el camino a seguir para lograr cumplir nuestros objetivos vitales.

En nuestro caso, como estudiantes, hemos fijado una meta sencilla. Acabar con éxito el curso. Para unos esto será aprobar todas las asignaturas, o, al menos, que no se suspendan muchos. Para otros, éxito significará lograr una buena nota en el expediente de cara a entrar en una Universidad determinada, o para que algún headhunter se fije en ellos y los reclute para trabajar en una determinada empresa. ¿Has fijado ya cuál es la medida de tu éxito? ¿Aún continúas sin objetivos?

Con este preámbulo nos referimos a los frutos del esfuerzo propio. Creemos firmemente en que el esfuerzo mantenido, siempre que esté bien enfocado en el objetivo adecuado, no puede dejar de ser productivo y efectivo. No alejarse mucho del fin propuesto. Nunca.

A esto nos lleva la historia de muchos sabios que han documentado su propia historia. Examina nuestras biografías de grandes personajes y saca conclusiones de ello.

No apartes tu foco de la diana a la que apuntasNo nos debe apartar de nuestra diana que tengamos o no reconocimiento. Hemos de separar reconocimiento y éxito. Son aspectos distintos. Pueden confluir pero no son mutuamente dependientes ni mutuamente necesarios.

Ve a por tu objetivo último. Céntrate en él. Los resultados parciales, las impresiones de otros, las  son hitos que nos dan información para analizar cómo vamos, pero no son la medida de nuestro éxito. La información global sobre tu objetivo último solo la tienes tú y tú eres el constructor de tu destino y su arquitecto…

Y nada de pensamientos derrotistas tipo “yo no soy capaz” o “tanto esfuerzo para nada“. Si no lo intentas con la suficiente intensidad, no sabrás si pudiste o no lograrlo “REALMENTE”.

Al fin y al cabo. Somos criaturas siempre en progreso. Con miles de oportunidades para cambiar. El error sería pensar que nuestros actos pasados no tienen enmienda.

Piénsalo  ;)

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