Fabrica tiempo de calidad para tu estudio

Rufo y el tiempo de estudioA veces comparo el estudio con el insomnio. Puedes estar delante de tus folios o de los libros durante interminables palizas sin haber aprendido o memorizado ni una sola lí­nea, al igual que el insomne puede estar viendo transcurrir las horas en el despertador de su mesilla sin pegar ojo en toda la noche. El resultado en ambos casos muy parecido: frustración y cansancio. ¿Dosificas bien tu esfuerzo?

Así­ como las causas del insomnio pueden ser de orden fí­sico o psicológico, en la mayorí­a de los casos que nuestro tiempo de estudio se va por el sumidero sin que hayamos hecho nada productivo ha intervenido, casi seguro, la baja calidad del material temporal en que nos hemos puesto a estudiar. No hemos sabido fabricar el momento idóneo o simplemente no hemos sabido elegirlo.

Podemos facilitarte unas reglas de Empollogí­a productiva para ponerte las pilas y enfocarte, para que luego tengas mucho tiempo libre sin la sensación de no haber hecho nada íºtil. ¿Cómo fabricamos ese tiempo de calidad para estudiar?

De noche el gusano fabrica la seda

El material base que emplearemos para confeccionar ese tiempo óptimo de estudio será el descanso. Sin duda. Un buen estudiante ha de dormir un mí­nimo de entre 7 y 8 horas. Un fin de semana os podéis regalar incluso con más tiempo entre sábanas y hacer “seda”. Con esa “seda”, queridos gusanitos, fabricaremos algo muy valioso en tiempo de estudio: la atención. ¡Ah!, y cerca de los exámenes, ¡nada de pasar las noches en blanco!

Aprovecha la fuerza del lunes

Un buen lunes, un lunes productivo pone en los raí­les de la productividad toda tu semana. Es verdad que a lo largo de la semana vamos perdiendo el fuelle y la energí­a. Pero el lunes, tras el fin de semana, las fuerzas están intactas y el lunes a primera hora de la maí±ana es un momento estupendo para enfrentarnos a las tres tareas más importantes de los próximos dí­as. ¿Tres? Sí­, mira más abajo

Tres eran tres

Si crees que ser productivo consiste en tachar como si no hubiera maí±ana tareas de una lista, es que no has entendido de qué va esto. No se trata de ir matando tareí­llas, sino de que tu estudio se haga a fondo, que tenga calidad. Para ello, supongo que te habrás planteado que hay una serie de tareas clave, con envergadura y consistencia, no cosas que puedas liquidar en un par de minutos (que sí­, que también ayudan a despejar el camino) sino que son tareas cuya realización te ponen en la ví­a de llegar a tus verdaderos objetivos. Si agrupas esas tareas clave de tres en tres, las manejarás mucho mejor: no es un níºmero que agote y sí­ que da la impresión de que estás resolviendo cosas a tu favor. Optimiza tu tiempo fijándote solo en esas dos o tres tareas y hazlas una por una, no todo a la vez.

Le llamaban el solitario

El buen vago no tiene que tener ningíºn temor a que le llamen “borde” o “antisocial” si coloca boca abajo su teléfono móvil o celular durante su tiempo de estudio. Ya apagarlo, ponerlo en silencio o guardarlo en el cajón ¡es para nota! El buen vago que quiere un tiempo de atención de calidad para enfocarse en el estudio busca un lugar apartado, exento de distracciones superfluas y ruidos. Aquí­ has de cambiar el orden de tus prioridades: debes colocar el estudio en primer lugar para poder disfrutar mucho después de tus otras aficiones. Fuera distracciones. ¡Un poco de vida monacal!

De monjes y de hábitos

Y ya que hablamos de vida monacal, de monjes, etc, hablemos de hábitos. No de las ropas que visten los monjes, sino de los hábitos entendidos como rutinas, como tendencia, como repetición. Porque el hábito y la constancia en planificar tu tiempo de estudio desembocará inevitablemente en una optimización del mismo. Si tienes la costumbre de estudiar la materia más difí­cil a primera hora de la maí±ana, porque estás más entero y te sientes con más ánimo y predispuesto a la atención, cada vez te costará menos ponerte a estudiar y cuando te pongas a estudiar sabrás porque lo estás haciendo y qué objetivo quieres lograr: todo funcionará como una maquinaria bien lubricada y con buen combustible ;) Si te queda poco fuelle, aquí­ tienes unas pautas para resistir hasta las próximas vacaciones.

Trata de impresionar… a ti mismo

Tienes que tener muy claro que todo esto lo hacer por ti: no por tus padres, ni por el profe, ni por los estudios siquiera. Lo haces porque quieres llegar a conocer la mejor versión de ti mismo. Lo haces porque quieres superarte y ver de hasta donde eres capaz, lo haces porque quieres dejar de sentirte fracasado e improductivo. Todas estas pautas luego te servirán para tu vida laboral, cuando acabes la carrera, la Prepa o la Secundaria, y para organizar productivamente toda tu vida en general

Si estás a gusto, ¡huye!

Lamentablemente la productividad eterna es inasible. Nadie es productivo siempre y en todo lo que hace; es algo a lo que hay que tender, pero siempre hay que ir un paso adelante proponiéndonos más lejaní­a en nuestras acciones. Planifica mejor tu tiempo, optimiza las condiciones para estudiar, y no caigas en zonas de confort. Si quieres realmente mejorar tienes que plantearte retos cada vez más difí­ciles. Sólo así­ llegarás a ser productivo, un “vago” muy productivo.

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