Hábitos para mejorar tu rendimiento… y tus resultados

Rufo optimista A todos nos gusta ser productivos, hacer más en menos tiempo, o al menos de manera más económica, empleando menos esfuerzos, pero, ¿sabemos el camino para lograrlo?

Te proponemos unas rutinas de productividad en los estudios para que las repitas con cierta frecuencia, con el fin de asegurar que el camino a un fin de curso feliz sea lo más llano y agradable posible. Vamos a ello.

Haz limpieza de tareas

Es un hábito productivo anotar las tareas, hacer seguimiento de ellas y, sobre todo, matarlas, es decir, hacerlas. Pero no todo lo que se plantea que tienes que hacer es una tarea. Y si lo es, lo peor es acumularlas en tu libreta, en tu app móvil, en el escritorio de tu PC, o donde tengas tu lista de quehaceres, sin llegar a culminarlas nunca.

Elimina de tu lista de tareas todo aquello que distraiga tu atención y que no sea realmente esencial para conseguir los resultados que te propones. Todo lo superfluo, ¡fuera!

Los 90 minutos de oro

Muchos expertos en coaching del mundo mundial insisten en que los avances que se pueden obtener en productividad personal son prodigiosos si cada día reservas 90 minutos ininterrumpidos (no interrumpidos por nada y por nadie) para dedicarlos a las tareas prioritarias y a los grandes objetivos que te has propuesto. 90 minutos, eso es un 20% de una jornada laboral de 8 horas. ¡No es nada!

¿Serías capaz de conseguir esa franja de tiempo diario – 90 minutos – para volverte superproductivo?

Apaga tu smartphone

No. No le des la vuelta. No lo pongas en modo avión. No le quites las notificaciones. Apaga tu celular. Solo de esta manera conseguirás realmente mitigar esa fuente de distracciones continuas y tan diversas. Imágenes, ruiditos, guasaps, no pueden entrar en tu vida mientras estés en tu tiempo sagrado de concentración. El móvil es un gran saboteador de tu productividad. Aunque es un dispositivo que también puede ser muy útil en el estudio, como fuente de inagotable información y bibliografía, debes reducir su uso cuando estés intentando concentrarte o en esos 90 minutos de oro para tus tareas clave.

Trabaja menos y mueve más el culo

¿Cómoooo? Sesudos estudios universitarios demuestran que la curva de rendimiento laboral va decayendo a medida que se traspasa el umbral de un gran número de horas. Luego, el tiempo de estudio, el empollar calentando la silla más horas, no garantiza más éxito en los estudios.

Para favorecer tu concentración y despertar tus neuronas, motores de tu eficiencia en los estudios, en lugar, de calentar la silla, muévete, aprovecha las pausas para hacer algún ejercicio de flexibilidad de cuello, hombros, bras y piernas o bien dar un paseo por el pasillo o incluso bajar a la calle un rato. Oxigénate y estudiarás mejor.

Duerme y respeta las siestas

Hay estudios que relacionan el descanso y el sueño con la productividad e incluso la creatividad. No malgastes las horas de la noche, duérmelas a pierna suelta. Si alguien te dice que dormir es una pérdida de tiempo, tienes nuestro permiso para llamarle necio.

Disfruta también diariamente de una siesta corta y no prescindas de ella ni siquiera en época de exámenes. Tu rendimiento lo agradecerá. Tu salud, también.

Recarga tu vitamina D

Recientemente me comentaba un amigo que ha terminado un duro Máster, que una analítica médica había revelado que estaba en mínimos de Vitamina D, lo cual le había provocado varios problemas: piel, cansancio extremo, tiroides, etc. Sin duda el encierro de tantos meses de estudios y sus pocas licencias para hacer ejercicio, tomar el sol, etc, provocaron esa pérdida de “baterías”.

Si quieres seguir en lo alto de la ola de la productividad tienes que estar a tope de energía, amigo vago, y eso requiere una buena alimentación, un correcto descanso y mucho ejercicio aeróbico. Bueno, un buen baño de sol, también hace milagros.

¿Qué habitos integras tú en el día a día para mantenerte enérgico, motivado y productivo? Los comentarios están abiertos ;-)

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