Las técnicas de memorizacion que funcionan siempre

Rufo no es Einstein pero trabaja la memoriaNadie nace hecho un Einstein. Hay una cierta capacidad innata, que viene de serie, en nuestro intelecto, está claro, pero adiestrar y trabajar nuestra memoria es fundamental para obtener el máximo rendimiento en un mínimo esfuerzo, cosa que desde ahora mismo bautizaremos como “ley fundamental de todo vago”.

¿Cómo se hace eso? ¿Cómo llega uno a tener una memoria prodigiosa? A través de unas reglas y procedimientos que llamamos “mnemotecnia”, nombre que deriva de Mnemosina, que era como los griegos llamaban a la diosa de la memoria. Los griegos tenían dioses para casi todo ;-)

El ahorro de tiempo que suponen estas técnicas o conjunto de reglas nos permitirá avanzar más rápido en nuestro estudio. No hay nada peor que atascarse en procesos de memoria con algún tema o con algún listado de cosas que no quiera entrar en el coco ni a empujones.

Las técnicas que te ofrecemos son solo algunas de las muchas posibilidades que la mnemotecnia ofrece a quienes quieran avanzar en sus escondidos senderos. La personalización y grado de avance que permiten estas reglas son también insondables. Cada cual puede tener sus propias técnicas de memorización. Por eso nosotros te ofrecemos unos puntos de partida, a partir de los cuales, esperamos, puedas configurar tus propias rutas.

He aquí unas claves:

Es más fácil reaprender que aprender

¿Dónde vas a estudiar un examen el día antes si previamente no has leído un par de veces los apuntes? Alguna vez os hemos insistido en la importancia de ir a clase y tomar vosotros mismos los apuntes en vez de pedírselos al vecino. La cuestión es que en la declamación del profesor te vas quedando con cosas, con conceptos, con el sentido general. Luego, cuando leas en casa eso te sonará aún más, y por supuesto, cuando vayas a estudiar días o semanas antes del examen tu memoria refrescará contenidos de forma mucho más fácil.

Es más fácil recordar si intervienen varios sentidos a la vez

Está muy bien que estudies tus apuntes de Historia del Arte, pero si  te acercas al Museo del Prado, al MOMA o incluso a cualquier museo de tu ciudad, el caudal de información que absorbe tu cerebro es muchísimo mayor y “empapa” mejor tu memoria: vives la experiencia 3D de los objetos reales, cuadros, piezas de arte, obras históricas, inventos, etc. Igualmente, puedes fijar mejor costumbres históricas del pueblo de Roma viendo una película de romanos como Quo Vadis o Ben Hur, o grabar en tu mente cómo es la vida de las ballenas monje con un documental en FULL HD del National Geographic. ¿Para qué crees que están Youtube o Dailymotion?

No te digo nada si además puedes viajar al escenario vivo donde se encuentra la razón de tu estudio: una ciudad, un bosque de helechos, lo que sea, y rodearte de toda la experiencia para tus sentidos: olor, sonidos, etc…

La memoria agradece las pequeñas pausas

Dicen los expertos que se memoriza mucho mejor en sesiones cortas. Las sesiones maratonianas de estudio sólo conducen al agotamiento. Un cerebro agotado no memoriza. Recuerda estudiar en tus períodos de máxima energía, que suelen ser a las primeras horas del día.

Memorizamos lo que nos gusta

Yo, y seguramente tú también, siempre me he preguntado por qué ese chaval que en mi clase siempre ha ido un poco más retrasado que el resto o la chica que iba avocada al fracaso escolar más estrepitoso, luego eran capaces de memorizar estupendamente nombres de futbolistas, resultados de partidos de ligas enteras, o cómo se aprendían en un tris la vida, obra y milagros, con detalles y fechas de lo más pormenorizado de su actor o cantante favorito. La memoria es selectiva. Sé que no podemos forzar a que algo que tenemos que estudiar nos guste, pero sí se lo podemos dar un poco más masticado a nuestro cerebro si nos preguntamos antes de estudiar qué utilidad o consecuencia positiva va a tener para mí ese listado que me voy a estudiar, o esos folios que tengo que memorizar. Buitruco: Trata de ver la parte positiva y útil a todo lo que estudies.

La regla de los contenidos asociados

Cuando no me acuerdo demasiado bien de la fecha de un acontecimiento histórico recurro a otro hecho familiar con el que esté asociado, para darle a mi mente el hilo necesario para rescatar ese dato del laberinto de la memoria. Por ejemplo: me sé casi todos los grandes acontecimientos históricos de diferentes años que han ocurrido el día de mi cumpleaños. Otro ejemplo, sé pintar mejor el mapa de Italia que el de otros países, porque asocio la imagen geográfica del país italiano a una “bota”… ¡míralo en el mapa! ¿A que sí? Ciertamente, lo que exige esta técnica es saber confeccionar esos hilos que unen unos datos asociados con otros, es decir que cuando tengas que guardar en tu mente la información “país cuyo mapa tiene la figura de una bota” no digas Portugal, por ejemplo. Todo tiene su arte.

Seguiremos ahondando en estos procelosos caminos de la memoria con la pequeña linterna que ofrecen las técnicas mnemotécnicas. La paciencia y la constancia serán las mejores compañeras de viaje. Por cierto: no hace falta que memorices este post, jeje.

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