Alguna vez te hemos hablado del poder que tiene el esquema para reforzar conocimientos y mejorar la memorización de los apuntes.  Al igual que los resúmenes,  los esquemas condensan lo más importante de un determinado contenido, los conceptos más relevantes limpios de polvo y paja.

Sin embargo resúmenes y esquemas tienen en común que les falta un componente gráfico que refuerce nuestra visión de conjunto y la asociación de ese gráfico o dibujo a una idea textual para asegurar el recuerdo. No os podéis hacer una idea de lo bien que entran los apuntes con unos cuantos monigotes y dibujitos explicativos.

Ideales para relacionar ideas, memorizar conceptos y hacer visiones de conjunto de cualquier tema son los mapas mentales.  Su parte estética, llena de diagramas tipo árbol, ramificaciones vistosas, dibujos y gráficos asociados a los conceptos, despierta poderosamente la curiosidad  de nuestro cerebro y sus portentosas facultades para retener datos.

Hay un montón de partes de  diferentes asignaturas que son completamente susceptibles de ser expuestas mediante un mapa mental: las ramas del Derecho, los elementos de la tabla periódica, los diferentes medios de comunicación, las clases de rocas, etc, etc, etc.  Puedes hacer un mapa mental para ver qué recuerdas de esos temas, o para provocar una lluvia de ideas si necesitas montar algún proyecto y presentarlo en clase.

Nosotros hemos estado probando la herramienta de Xmind para hacer algún mapa mental sobre cómo funciona El Rincón del Vago, pero tú les puedes dar mil aplicaciones distintas y, por supuesto, hacer los mapas mentales en tus folios, cuadernos o libreta de notas habitual. No importa tanto el formato como que estés realmente disfrutando haciendo el mapa mental mientras tus conocimientos sobre el tema se afianzan. Saber estructurar un tema esquemáticamente también equivale a “controlar” el tema, al menos las relaciones entre cada cosa. Eso sí, si te decides por hacer tu mapa mental sobre papel, no te olvides de hacerte con un buen paquete de pinturas para adornar los dibujos y resaltar las diferentes partes de tu organigrama mientras lo pasas bien.

Otra de las cosas que más nos gustan de los mapas mentales es que no aprendemos linealmente unos conceptos forzando nuestra memoria sino que ejercitamos nuestras capacidades más creativas: al final es la parte de nuestro cerebro que se hace más amiga de la memoria. Educar siendo lúdicos, ¿recordáis?

Y por supuesto, de cara a los exámenes, son un must-have, algo casi obligado. Si andas mal de tiempo para llegar a toda la profundidad de tus apuntes, el mapa mental que previamente habrás hecho de una lección o tema te puede ayudar bastante a recordar las claves del contenido y a localizar rápidamente lo más importante. Luego, con un poco de prosa y ese savoir faire con el que engatusas al profe harán el resto.

Si te gusta pintar, dibujar y hacer gráficos, creemos que debes contar con los mapas mentales entre tus técnicas de estudio favoritas. ¿Probarás?