Cómo leer y enterarse de algo

Te lo habí­an dicho tus padres en mayo: “Estudia, que junio está a la vuelta de la esquina” y como no les hiciste caso, ahora te lo recordamos nosotros: los exámenes de septiembre se te echan encima. Si has pasado julio de fiesta a piscina, de discoteca a playa, y tiro porque me toca, al sentarte a estudiar en agosto quizás notes que la cabeza no te da para ello, que no entiendes nada de lo que lees.

Vamos a intentar que remedies esa situación de frustración, atacando el problema más comíºn de tus malos hábitos como estudiante: el de la lectura. Pues, ¿cuántas veces al leer una simple cara de uno de los folios de tus apuntes, no eres capaz de decir en dos o tres palabras de qué va lo que te has leí­do? Mejorando los hábitos de la lectura, siendo más selectivos con la información y vaciando nuestra mente de lo menos importante, podremos mejorar más tarde la concentración y la rapidez a la hora de asimilar conocimientos: de aprender más folios en menos tiempo, en definitiva.

No perdamos más tiempo. Estos son nuestros 3 pequeí±os grandes consejos para mejorar tus capacidades lectoras:

Haz una lectura rápida del texto a aprender

Forma parte de la fase exploratoria del texto. Si te tienes que aprender un tema, lo mejor es que le des un vistazo de 5 minutos, con el que te formarás un impresión de su extensión, de las partes que tiene, de lo que vas a tardar luego en memorizarlo. Se trata de que te suenen las palabras y conceptos que te vas a tener que aprender cuando hagas el estudio o la lectura más pausada.

Entre las cosas que se pueden hacer para mejorar la rapidez al leer:

  • Evita vocalizar o mover los labios al leer: lo creas o no, distrae tu atención.
  • No pares cuando encuentres una palabra “rara” o que no entiendas (eso, más tarde)
  • Centra tu atención en las palabras más importantes, omitiendo artí­culos, preposiciones, conjunciones, etc.
  • No vuelvas atrás: vas a volver a leer ese texto detenidamente más adelante.

Insistiremos en las técnicas de lectura rápida en sucesivos posts.

Después, haz una lectura pausada

Ahora has entrado en otra fase, donde tienes que llegar a distinguir lo que verdaderamente importa y a jerarquizar ideas: lo básico, lo importante, lo “conveniente”, la “morralla”, etc . Tienes que leer despacio, intentando comprender todo lo que lees. Al final de cada párrafo, p. ej, pregíºntate sobre lo que has leí­do y trata de resumir tu respuesta. Vuelve a mirar el texto leí­do: ¿has respondido correctamente? ¿se te ha olvidado alguna idea esencial? Si repites esta acción irás afinando punterí­a: te quedarás con lo básico, con lo importante, aquello que te salvará de la catástrofe incluso aunque tengas los nervios de punta en el examen, y poco a poco irás cogiendo velocidad y memorizando más y más detalles. Nadie nace siendo un portento del estudio: los campeones de esto, se hacen.

Es cuestión de práctica, paciencia y un poco de dedicación diaria. Tíº puedes.

Subraya el texto

El subrayado es una fase de refuerzo. A lo mejor no te gusta mucho emborronar tus apuntes y llenarlos de rayas y simbolitos, pero subrayar es una técnica de estudio de primera categorí­a. Como lo oyes.   Un texto con un subrayado ordenado, limpio y con notas al margen te va ahorrar mucho tiempo de estudio, ya que va a ayudarte a resaltar las ideas principales del texto.

Hay varios tipos de subrayado:

  • El más tí­pico es el subrayado gráfico; trazando rayas horizontales debajo de los conceptos fundamentales o bien encuadrando las palabras más interesantes
  • El subrayado de orden utiliza el margen izquierdo del texto para dividirlo en partes o comentar la idea principal en que consiste ese párrafo: introducción, caracterí­sticas, etc.
  • El subrayado de intensidad, que son simbolitos que pones al margen del párrafo para asociarlos a una idea: “?” significa “duda“; “!” para llamar la atención sobre algo importante, “+” si tienes que “completar” con más información ese texto, etc.


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