Cómo captar el interés de los alumnos por la formación

¡Consejos para ser el mejor maestro en el aula!

 

Los alumnos y cómo motivarlos

Cada uno de nosotros a diario aprendemos y adquirimos conocimientos y habilidades que nos permiten crecer como persona y como profesional. Ese continuo aprendizaje es más efectivo cuando lo provocamos, cuando lo buscamos. Es decir, cuando nos sentimos motivados.

Sin embargo, hay circunstancias que nos obligan a adquirir cierta formación que en principio no nos resulta atractiva y nos supone un esfuerzo extra aprenderla. Es cierto que la motivación depende en gran medida de uno mismo, pero muchas veces el papel del docente puede ser determinante a la hora de conseguir captar el interés e implicación del estudiante, ya sea en un curso específico o en un programa de formación dentro de la empresa.

¿Por qué acuden al curso?

Averiguar qué ha llevado a los estudiantes a las aulas es una de las cosas que puede resultar muy útil a los docentes. Esta información permitirá enfocar el programa de una manera u otra para conseguir la máxima implicación y participación de los alumnos. En muchos casos, se realiza un curso por interés en la materia, por adquirir unos conocimientos determinados; pero en otros casos el motivo es solo conseguir unos créditos que se precisan para otra titulación o por pura obligación o imposición.

La formación siempre es positiva

Cualquiera que sea el motivo que les ha llevado a un programa de formación tu objetivo como docente es conseguir que aprendan y asimilen una determinada materia. No cabe duda de que este aprendizaje será más fácil si se consigue atraerlos, cautivarlos.

Pero no nos engañemos, esta tarea, a veces, no es muy fácil. Antes de comenzar con los contenidos es importante transmitir al alumno que la formación siempre es positiva. Hay que explicarles que hay materias que pueden gustar más o menos, que se les pueden dar mejor o peor, pero que siempre se saca algo de provecho para uno mismo.

Con frecuencia pecamos de no emplear tiempo en explicar que la formación es la clave de la educación y por extensión de la capacidad de empleabilidad. Esta formación se va sumando al bagaje de una persona, va mejorando su capacitación y es la que, por ejemplo, le puede llevar a encontrar trabajos interesantes que le ayuden a dirigir su carrera.

Asimismo, la formación puede ser no solo un medio para alcanzar un fin, sino en un hobby, una afición que colma unas necesidades e inquietudes y que nos hace sentirnos bien.

Planificación

Como profesor, una vez que se conocen los motivos que les hacen estudiar una materia y que se ha tratado de explicarles las ventajas que les puede reportar, llega el momento de planificar y organizar las clases.

El aprovechamiento y el interés de los alumnos por un curso de formación serán mayores cuando se estructura la materia de modo que resulte fácil de comprender y de asimilar. También es fundamental presentar los contenidos de forma atractiva, explotando su utilidad para la vida real. Para ello, siempre que sea posible, hay que buscar y favorecer la práctica y la participación de los alumnos.

La enseñanza es más rica cuando se fomenta una comunicación abierta. Cuando el profesor deja de ser un mero transmisor de contenidos para convertirse más en un mentor que les ayuda a descubrir la materia, a explorar todas las posibilidades que les brinda y les guía y acompaña en este proceso.

Dentro de la planificación, tampoco hay que olvidar los procesos de evaluación. Pero hay que entender la evaluación en su sentido más amplio, como una fuente de información sobre cómo y qué se está asimilando o qué contenidos están ocasionando más dificultades. Con todos estos datos se pueden revisar y reorganizar las clases para aproximarnos a nuestros objetivos: el aprendizaje y la adquisición de conocimientos.

Por Blogeduca

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