Educación en habilidades y competencias

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Educación: las necesidades en la actualidad

Las necesidades sociales, laborales y educativas de la sociedad del siglo XXI requieren nuevas respuestas, adaptadas a un entorno cambiante. También las escuelas y, cómo no, los profesores y los alumnos desempeñan sus roles en nuevos escenarios. Para capacitar a los nuevos ciudadanos para que sean aptos para realizar trabajos de manera efectiva es imprescindible fomentar una educación en habilidades y competencias, mucho más allá de la tradicional educación en contenidos.

Un mundo distinto requiere una educación distinta. La aparición de profesiones que ni siquiera existían hace una década, muchas de ellas relacionadas con las nuevas tecnologías y otras vinculadas al mundo de la ciencia, es una tendencia al alza que modifica a su vez la forma en la que nos relacionamos con el mundo. Por ello cobra fuerza la educación en habilidades y competencias, una nueva forma de transmitir, no sólo conocimientos, sino un modo de ‘aprender a aprender’.

Instituciones como el estadounidense Institute for the Future de la Universidad de Phoenix (IFTF) aseguran que, en 2020, estarán asentadas tendencias como la supresión del trabajo rutinario, que será reemplazado por la robótica, o el crecimiento aún mayor del ecosistema digital, que a su vez generará nuevos valores y nuevas formas de relación laboral. Los estudiantes consideran una aspiración deseable formar parte, en el futuro a corto plazo, de trabajos interesantes, entendidos por tales aquellos en los que puedan desarrollar sus potencialidades. Y a ello contribuyen de forma directa las nuevas tecnologías.

En 2013, la Unesco puso en marcha el grupo de trabajo Learning Metrics Task Force en colaboración con la Brookings Institution para la creación de estándares de medición de la educación en habilidades. La conclusión es que es necesario readaptar los centros educativos y realizar un profunda reflexión en todos los estamentos educativos. El foco no debe ponerse solo en los contenidos impartidos, sino también la evaluación sobre el trabajo en el aula y en el desempeño de las tareas que son capaces de realizar los estudiantes.

En el centro mismo de la educación en habilidades y competencias está el objetivo de dotar a los individuos de capacidad para ser autónomos y ser conscientes de la importancia que tiene que se hagan responsables de su propio aprendizaje.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) distingue en el informe ‘Habilidades y competencias del siglo XXI para los aprendices del milenio en los países de la OCDE’ entre:

Habilidades funcionales para las Tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

Habilidades TIC para aprender, tanto las que combinan actividades cognitivas como las funcionales, para el uso y manejo de estas aplicaciones.

Habilidades propias del siglo XXI, en las que el uso de las TIC no es necesario.

Las competencias se pueden separar en tres ámbitos, aunque éstos están interrelacionadas: información, comunicación e impacto ético-social.

Información

– Información como fuente: búsqueda, selección, evaluación y organización de la información, que requiere habilidades de acceso a entornos digitales, su evaluación y su organización.

– Adquisición de conocimiento a partir de la reestructuración de la información y el desarrollo de ideas propias.

Comunicación

Las aplicaciones TIC acrecientan el flujo de comunicación, pero también mejoran las habilidades de coordinación y la colaboración entre iguales. La interacción entre profesor y alumno, entre alumnos de modo horizontal y gracias al trabajo en equipo, forma parte de las habilidades imprescindibles. También el pensamiento crítico y la capacidad de comunicar el conocimiento a una audiencia desempeñan un papel clave.

Impacto ético-social

El impacto creciente de la TIC y la rapidez en la difusión de conocimientos, usos y valores, comporta la necesidad de formar a los estudiantes en su uso responsable, consciente de sus riesgos potenciales. Por ejemplo, los alumnos que empleen el día de mañana en sus empleos redes corporativas profesionales, deberán ser capaces de reconocimiento sus peligros o sus usos inadecuados.

Autor: Blogeduca

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